Parecían destinadas a desaparecer, convertidas en basureros urbanos o reliquias de una era sin WhatsApp. Sin embargo, las cabinas telefónicas están teniendo una inesperada «segunda vida» en México. La Comisión Federal de Electricidad (CFE), a través de su filial CFE Telecomunicaciones, ha lanzado una cruzada para rescatar esta tecnología obsoleta y convertirla en una herramienta contra la brecha digital.
Mientras en grandes urbes como la Ciudad de México se legisla para retirar miles de casetas inservibles de Telmex, en el sureste del país la historia es distinta. CFE ha instalado 848 nuevas cabinas en el último año, principalmente en comunidades de Oaxaca, Chiapas y Veracruz, donde la señal celular es un lujo.
¿Por qué volver al teléfono fijo?
La lógica del gobierno es social: estas cabinas ofrecen llamadas gratuitas y no requieren saldo, tarjetas ni registros, lo que las convierte en la única opción viable para poblaciones de bajos recursos o adultos mayores ajenos a la tecnología móvil.
Un modelo cuestionado
Sin embargo, la estrategia no convence a todos. Expertos de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información (Amedi) critican que se inviertan recursos públicos en un «modelo anacrónico» en lugar de apostar por alfabetización digital o infraestructura moderna. Además, señalan opacidad en los costos y datos de uso.
Así, México vive una realidad dividida: mientras Telmex lucha legalmente para poder retirar medio millón de casetas viejas que nadie usa, la CFE apuesta por instalar nuevas, demostrando que en la tecnología, lo que para unos es basura, para otros es necesidad.

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