La conversación tecnológica gira alrededor de modelos de inteligencia artificial, sensores conectados y servicios en la nube. Se habla mucho menos de la capa que los sostiene: kilómetros de cobre y fibra óptica instalados con precisión milimétrica. Las empresas de cableado estructurado viven un momento singular, porque cada avance en software se traduce en más exigencia para la infraestructura física.
Gustavo García, CEO y Director Comercial de Skyreds, empresa mexicana que desarrolla soluciones de infraestructura de comunicaciones para organizaciones que adoptan IoT, IA y cómputo en la nube, lo expresa con una imagen: la inteligencia artificial es el cerebro, pero el cableado es el sistema nervioso. Sin este último, dice, las órdenes nunca llegan a su destino.
Centros de datos: densidad y velocidad
El impacto de la IA
Entrenar y ejecutar modelos requiere agrupar procesadores gráficos que intercambian volúmenes enormes de información. Eso ha disparado la demanda de enlaces de 100, 400 y hasta 800 Gbps dentro de los centros de datos, y con ella la densidad de fibra óptica por rack.
Fibra preconectorizada y alta densidad
Para manejar cientos de hilos en poco espacio se emplean troncales con conectores multifibra y paneles modulares. La limpieza de los conectores y la gestión de trayectorias se vuelven críticas: una partícula de polvo puede degradar un enlace de alta velocidad.
Energía y enfriamiento
Los racks para IA consumen varias veces más energía que los tradicionales. El diseño del cableado debe convivir con sistemas de enfriamiento más agresivos sin obstruir el flujo de aire.
IoT: miles de dispositivos pequeños
En el otro extremo están los sensores, medidores, cámaras y actuadores que llenan edificios y fábricas. Cada uno transmite poco, pero son muchos y están por todas partes.
PoE como red eléctrica de baja potencia
La posibilidad de alimentar dispositivos por el cable de datos simplifica el despliegue. Iluminación, controles de acceso, pantallas y sensores ya se energizan así en edificios de nueva generación.
Nuevos estándares para el borde
Tecnologías como Ethernet de un solo par buscan llevar conectividad y energía a dispositivos sencillos a distancias mayores que las del cable tradicional, con miras a la automatización industrial y de edificios.
El papel de las empresas de cableado estructurado en este escenario
García describe un cambio de perfil. El integrador ya no solo tiende cable: participa en el diseño del edificio, dimensiona la energía PoE, coordina con los responsables de automatización y seguridad, y entrega documentación digital de toda la planta física.
Cómputo en el borde
No todo se procesa en la nube. Aplicaciones que requieren respuesta inmediata, como visión artificial en una línea de producción, necesitan pequeños centros de datos cercanos al punto de uso. Eso implica cuartos técnicos mejor equipados dentro de plantas, tiendas y hospitales.
La nube no elimina la red local
El directivo aclara un malentendido frecuente: migrar servidores a la nube no reduce la importancia de la infraestructura interna, la aumenta. Si todos los sistemas están fuera, cada segundo de red caída es un segundo sin acceso a nada.
Qué significa para las organizaciones mexicanas
La llegada de centros de datos al país y el crecimiento de la manufactura avanzada generan demanda de infraestructura de primer nivel. Para las empresas usuarias, la recomendación de García es revisar si su red actual soportaría los proyectos de analítica, automatización o IA que tienen en planes, antes de invertir en ellos.
El futuro se conecta por cable
Por más etéreas que parezcan la nube o la inteligencia artificial, siempre terminan en un conector. Entender esa realidad, y asignarle el presupuesto que merece, distingue a las organizaciones que aprovechan la nueva ola tecnológica de las que se quedan esperando a que cargue la página.

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